Sobre el qué habría sido….

Pensamos a veces en el qué habría sido. Qué habría sido si hubiera estudiado aquella otra carrera —toma sesgo elitista, y en la segunda frase… Qué habría sido si aquella vez hubiera cogido ese tren. O si me hubiera bajado —como en la peli esta del before. Esto nos lleva a pensar en la idea de futuros posibles, en cómo habrían sido las cosas, en qué persona seríamos, en cómo sería nuestro entorno, en cómo habríamos afectado a las personas que nos rodean.
    En fin, todo esto está ya muy trillado: desde el efecto mariposa este que explicaba el matemático de Parque Jurásico (he descubierto hoy que el colega es además pianista en un grupo de jazz…), hasta la peli de los multiversos, todos a la vez en el mismo sitio o algo así (como en el Rocío estos días). Lo de que nuestras acciones modifican el entorno tampoco es nada nuevo, y no hace falta ser Carlitos (mi hermano preferido de los Marx) para saberlo. Sin venirse muy arriba, claro, porque a veces uno se piensa que sus acciones son determinantes para el devenir de la historia y termina votando en la junta de vecinos para determinar el gasto destinado a zonas comunes. Pero bueno, aún así supongo que esta parte más materialista no está tan mal, y hasta se puede sacar algo de provecho de ese enfoque: actúa de tal modo que hagas tu entorno un poquito mejor de lo que estaba y que la gente que tengas a tu alrededor sea un poco más feliz. Hola, les presento el socialismo (o el cristianismo, no sé…).
    Supongo que el verdadero problema con lo del que habría sido sí… viene cuando uno empieza a mirarse demasiado el ombligo. Nota: aunque hubieras cogido ese tren tu vida probablemente sería igual de lamentable (o de estupenda, claro, pero cuando es estupenda no se piensa tanto en el qué habría sido sí…). Quiero decir, claro que nuestra historia personal se rige por aquello del libre albedrío —el estructuralismo aquí me lo estoy fumando, pero al menos pongo este comentario para no parecer Mr. Wonderfull—, y desde luego hay momentos que determinan en mayor o menor medida cómo va a ser nuestra vida en un futuro no muy lejano (el muy lejano lo conocemos todos, ¿no?). Pero no sé, ¿es para tanto el cambio? Pienso que quizá es un poco como en las pelis que hace el Wong Kar Wai. Historias que en apariencia son distintas, al menos en lo coyuntural, pero que en esencia sientes que ya conoces, que ya has visto antes. Como las dos historias de Chungking Express, o como el tío que aparece peinándose al final de Days of Being Wild (y uno quiere pensar que sabe quién es, que ese tío tiene una historia que no nos han contado pero que conocemos), o el caso más evidente: el juego de espejos entre pasados y futuros que articula toda la peli de In the Mood for Love. También le pasa un poco a David Lynch, si no que se lo digan a la prima de Laura Palmer (o a Naomi Watts en aquella otra peli).
    Aún así queda siempre esa idea idealizada de lo que pudo haber sido, y quizá tendamos a pensarla con una cierta melancolía de lo que no se vivió. Pero supongo que también en esas otras vidas paralelas cabría el anhelo a este presente que al final nos tocó vivir. Y bueno, yo qué sé… como diría Carlangas: también podría ser peor (buen temita, por cierto).

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